Un día una maestra pidió a sus alumnos que escribieran los nombres de sus compañeros de clase en un papel, y debajo de estos lo que más apreciaban de ellos. Días después repartió a cada alumno lo que sus compañeros habían escrito sobre él. La sorpresa fue grande. Nadie se imaginaba lo que significaban para el otro.
Años más tarde la maestra asistió al funeral de uno de sus estudiantes. Tras este, los padres y algunos ex compañeros fueron juntos a cenar.
En la cena, los padres del alumno fallecido le mostraron a la maestra un viejo papel que se notaba había sido abierto y cerrado muchas veces, encontrado entre las ropas de su hijo. Cuando ella lo abrió vio que era la lista de lo que sus compañeros habían escrito sobre él. Su alumno lo había guardado como un tesoro toda su vida.


